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Cuentos de animales para niños: bosque, estanque y pradera

Hormigas, abejas, castores y cigüeñas: cuentos de animales para descubrir la naturaleza con Tobi, Rojito y Croaqui. Para niños de 2 a 8 años.

Gratis

Un día en la pradera

2–4 años4 min de lectura

Listilla cuenta las estrellas

4–6 años7 min de lectura

Croaqui busca un amigo

2–4 años4 min de lectura

Tobi y las abejas

4–6 años7 min de lectura

Saltarín adivina: ¿quién habla así?

2–4 años3 min de lectura

Pincho prepara su cama de invierno

2–4 años3 min de lectura

Croaqui y los renacuajos

2–4 años3 min de lectura

Tobi y las hormigas trabajadoras

2–4 años4 min de lectura

Rojito espera a la mariposa

4–6 años7 min de lectura

Tobi duerme hasta la primavera

6–8 años9 min de lectura

Rojito y el castor constructor

6–8 años9 min de lectura

Listilla y el concierto del alba

6–8 años9 min de lectura

¡Adiós, cigüeñas!

6–8 años9 min de lectura

Descubrir la naturaleza con cuentos

Los animales son los protagonistas favoritos de los niños, y además son una puerta al mundo que nos rodea. En estos cuentos, los habitantes de la pradera, el estanque y el bosque viven su vida, y el niño aprende sin darse cuenta cómo funciona.

Cuentos para descubrir

  • Desde los 2 años: «Un día en la pradera» (3 minutos) presenta a la mariquita, la mariposa, el caracol y la abeja. «Croaqui y los renacuajos» sigue unos huevos de rana que van creciendo, y «Tobi y las hormigas trabajadoras» muestra el trabajo en equipo.
  • Desde los 4 años: «Tobi y las abejas» explica todo el trabajo que hay detrás de una cucharada de miel, y «Rojito espera a la mariposa» cuenta la espera de una oruga que se convertirá en mariposa.
  • Desde los 6 años: «Tobi duerme hasta la primavera» prepara el invierno, «Rojito y el castor constructor» investiga unos tocones afilados como lápices, y «¡Adiós, cigüeñas!» cuenta por qué se van al final del verano.

Para ir más allá

Después de leer, podéis buscar fuera una mariquita, un hormiguero o un nido. Los niños recuerdan mejor lo que han visto con sus propios ojos, y el próximo cuento cobrará más vida.