Cuentos sobre emociones: rabia, tristeza, celos y timidez
Cuentos que ayudan a niños de 2 a 8 años a ponerle nombre a la rabia, la tristeza, los celos o la timidez, con Pincho, Rojito y Tobi.
GratisEl erizo Pincho y la tormenta de enfado
4–6 años7 min de lectura

Cuando Rojito estaba triste
4–6 años7 min de lectura

El conejito que no se atrevía a hablar
4–6 años7 min de lectura

Saltarín y la gran mancha naranja
4–6 años7 min de lectura

Pincho espera su turno
4–6 años7 min de lectura

Croaqui se infla como un globo
2–4 años3 min de lectura

Pincho y la torre de piñas
2–4 años3 min de lectura

Tobi y la pelota roja
4–6 años7 min de lectura

Rojito y la carrera al viejo roble
4–6 años7 min de lectura

Cuando Listilla se equivocó
6–8 años9 min de lectura

Pincho y las palabras que pinchan
6–8 años9 min de lectura

Saltarín y el verano sin Croaqui
6–8 años9 min de lectura

Croaqui y la mentira bola de nieve
6–8 años9 min de lectura
Ponerle palabras a lo que se siente
Un niño que vive una emoción fuerte no siempre tiene palabras para contarla. En un cuento, quien la vive es un erizo, un osito o una ranita, y el niño puede observarla desde fuera, sin sentirse juzgado. Cada cuento de esta categoría coloca una emoción en el centro y muestra una manera sencilla de afrontarla.
Por dónde empezar
- La rabia: en «El erizo Pincho y la tormenta de enfado» (desde 4 años) aparece una nubecita oscura sobre la cabeza de Pincho, y Rojito le enseña a hacerla más pequeña respirando hondo. «Croaqui se infla como un globo» (desde 2 años) habla del enfurruñamiento.
- La tristeza: «Cuando Rojito estaba triste» explica con ternura que la tristeza también tiene su lugar.
- La envidia y los celos: en «Tobi y la pelota roja», el osito siente algo que le pincha en la barriguita, hasta que se atreve a decirlo en voz alta.
- La timidez: «El conejito que no se atrevía a hablar» sigue a Saltarín, que tiene que contar algo delante de todo el claro del bosque.
- Desde los 6 años: «Cuando Listilla se equivocó», «Croaqui y la mentira bola de nieve» y «Pincho y las palabras que pinchan» tratan del error, de la mentira y de cómo pedir perdón de verdad.
Después de leer
Basta una pregunta: «¿Y a ti te ha pasado alguna vez?». Deja que tu hijo conteste, o que se quede callado. No hace falta cerrar con una lección: el cuento ya la ha dicho a su manera.
Preguntas frecuentes
¿Sirven estos cuentos para un niño muy sensible?
Sí. Las situaciones son suaves, sin escenas que asusten, y cada cuento propone una forma tranquila de atravesar la emoción. También puedes leerlo en dos veces.
¿Desde qué edad se puede hablar de emociones con un cuento?
Desde los 2 años, con cuentos muy breves como «Croaqui se infla como un globo». Los relatos con más matices, sobre el error, la mentira o las disculpas, encajan mejor a partir de los 6 años.